Rabietas, y halagos a los adversarios políticos ponen al alcalde de Abasolo en la mira del secretario general de MORENA Guanajuato
Guanajuato.- Primero le dice berrinchudo y señala como ocurrencia la petición de dinero para obras en beneficio de Abasolo; luego se toman un café, se abrazan y se felicitan: Jesús Ramírez Garibay, el secretario general de MORENA Guanajuato, y Job Gallardo, alcalde de Abasolo. Cada vez más evidente, Garibay trata de poner un control al niño Job, que entre rabietas y halagos a enemigos del partido, aún está aprendiendo.
Para el secretario, que el alcalde haya abogado por una deuda de 29 millones para el municipio no es una gestión administrativa sino una ocurrencia más de su puerilidad.
Cuando Gallardo se molestó al notar que sus propios compañeros le dieron la espalda y lo utilizaran como “sacrificio” ante la bancada panista, no titubeó para arremeter contra ellos. Pero esto no fue bien visto por su amigo y tutor Garibay, que descartó que el presidente defendiera el bienestar abasolense y lo tradujo a un arranque de cabeza caliente.
“Tiene que entender, se lo digo, es mi amigo, lo aprecio de alguna manera. Lo invitamos al movimiento, sabe el aprecio que nos tenemos. Es un joven brillante; tiene 29 años y es de los alcaldes más jóvenes que tenemos. Es un proceso de aprendizaje. Él tiene que entender que a veces las cosas no son como uno quiere”.
Recalcando su corta edad y con la seguridad de un padre que da una lección de vida a su hijo, Garibay escarmienta indirectamente a Gallardo.
Ésta tan sólo es una muestra del poder que se confiere el secretario del grupo parlamentario para con el alcalde. También se ha proclamado intérprete oficial del mismo al declarar que el reconocimiento de Job a figuras como el secretario de Gobierno Jorge Jiménez Lona, y la propia gobernadora Libia Denisse son sólo cortesías políticas de su joven pupilo.
Lo cierto es que decir que el adversario político “es un chingón que resuelve problemas” y expresar aprecio hacia el panista Jiménez Lona, o decir que ha encontrado respaldo en brazos de la gobernadora no es precisamente lo que se debería escuchar. De ahí que Garibay lo corrija e intente traducir sus opiniones argumentando que hay que entenderlo bajo una lógica de darle poca importancia: “a nosotros también dice que nos quiere”.
Así, dándole una palmadita en la espalda y posando para el ojo público, Garibay le recuerda que para ser morenista hay que comportarse como uno y no salirse del guion. Quitándole peso a sus declaraciones al mismo tiempo que lo llena de cumplidos y mensajes de apoyo, el secretario anuncia: “unos pretenden dividir, nosotros construimos puentes”, afianzando la lealtad al partido.

