La ética de Jesús Ramírez Garibay refleja al otro, pero se distorsiona al revelar su propia transparencia
Guanajuato. Como uno de los máximos representantes de MORENA en el estado, Jesús Ramírez Garibay, secretario del partido, se presenta ante el ojo público como una figura intachable y un riguroso juez de la oposición y hasta de sus propios compañeros. Pero su ética se asemeja a un cristal en el que refleja el otro y se quiebra o distorsiona cuando se le pide transparencia.
El secretario del partido se atribuye una postura de verdugo entre los morenistas del estado. Lo hizo con el presidente de Abasolo, Job, cuando corrigió sus palabras de reconocimiento a funcionarios del PAN y cuando lo declaró inexperto en temas políticos y de gobierno.
Al poner el ojo en los diputados que asistirían a la feria turística FITUR en España, Ramírez Garibay exigió cuentas a sus ‘subordinados’. “Quien no vaya con recursos propios tendrá que rendir un informe en función de sus atribuciones”, expresaba con autoritarismo, citando los Lineamientos de la Austeridad Republicana.
Ello chocó con los legisladores y fue David Mendizábal quien le recordó su estricta función administrativa, que lo eximía de inmiscuirse en asuntos del congreso y limitarse a llevar actas, revisar acuerdos y lanzar convocatorias:
”La función no es la que está tratando de desarrollar… me parece que se exceden quienes construyen una narrativa de golpeteo interno”.
La fragilidad de su doble discurso se quiebra cuando se exhiben sus prácticas, empeñándose en distorsionar la realidad de sus actos, porque así como se apega a la mesura en gasto de recursos de los otros y en la transparencia, se deslinda de las mismas al tratarse de su persona.
Parece que el mensaje que dio la presidenta de la república hace casi un año sobre evitar el consumismo, la ropa de marca y los restaurantes y viajes se alteró en los oídos de Ramírez Garibay.
La austeridad deja de representarse cuando se trata de salir a Las Vegas y alojarse en el complejo The Venian Resort, conocido por su elegancia de cinco estrellas, pero eso sí, promocionando a AMLO.
Asimismo, se vuelve opaca al poner el logo del partido sobre camisas, chalecos y chamarras Guess o Tommy Hilfiger, respaldado por el estatuto de Lineamientos para el comportamiento ético que deben tener las personas representantes, servidoras públicas, protagonistas del cambio verdadero y militantes de MORENA.
Y ante las inconsistencias de sus acciones, Ramírez Garibay desvía el reflejo del cristal hacia una afrenta personal o ataques por sus señalamientos a las acciones u omisiones de otros partidos.
El funcionario vive en una especie de ‘vitrina de cristal’, desde donde observa, pero evita rendir cuentas, dejando ver la fragilidad de su ética.

