Es el 8 de marzo la fecha que la izquierda conmemora, una de sus banderas. En el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), empero, ni eso une a sus mujeres.
En el cierre de la sesión de este 5 de marzo, representantes de cada partido dieron un mensaje alusivo al tema. Era una por partido, pero por Morena hubo dos: Maribel Aguilar y Miriam Reyes Carmona. Cuando ésta última pasó a tribuna la acompañaron Plásida Calzada, Hades Aguilar y Martha Edith Moreno Valencia.
Que sólo cuatro de las seis diputadas morenistas no aparecieran juntas con mensajes en apoyo a Claudia Sheinbaum ilustra la división en el Grupo Parlamentario de Morena: la facción ebradista encabezada por David Martínez Mendizábal y su contraparte, la cuasi disidente Jenny Oliveros, aliada con Maribel Aguilar.
Las declaraciones de Oliveros, al comentar la exclusión de Cintia Teniente y acusar doble moral del grupo ebradista y ser especialmente directa con críticas a Malú Micher, senadora y esposa de David Martínez, hacen que la cordialidad sea inexistente al interior del grupo.
No es la única confrontación:
Ricardo Ferro aún tiene el resentimiento por ser excluido de la comisión de turismo, a Antonio Chaurand se le ha relegado a Celaya y Ernesto Millán vive la afrenta de competir con un advenedizo panista para disputar la candidatura a la presidencia municipal de Silao.
A lo anterior se agrega que el grupo de Ricardo Sheffield, con Jesús Ramírez Garibay al frente, abre otro flanco de confrontación.
Morena es un todo contra todos y todavía faltan los reacomodos: los que vendrán y los que podrían irse.

