Alejandro Navarro se colocó en la terraza de un negocio ubicado en Plaza de la Paz para ver cómo la presidenta municipal y el presidente del DIF, el hijo de ambos, Saúl Navarro Smith, encabezaban los festejos de año nuevo.
Mientras abajo seguía la fiesta, la familia se reunía y posaba para la foto. Ahí estaba el patriarca que minutos antes había visto su dominio con una fiesta a su estilo, populachera, lo más rentable posible para empresarios amigos y para el negocio que los Navarro Smith abrieron en la calle de Alonso, atrás de la plaza.
Luego se fue a saludar a su “ahijado”, el rapero Santa Fe Klan, en una fiesta que el músico y cantante organizó sin pedirle permiso a su mamá, menos a la alcaldesa. Si tienes el cobijo del patrón, lo demás sale sobrando.
Alejandro Navarro le heredó a Jorge Valencia Gallo, el asesor jurídico que debió renunciar por agredir a un comerciante del mercado Hidalgo.
Le heredó a Geros Yebra, operador político que mostró su cara real al dar muerte, junto con sus perros, a un gatito.
Le heredó a Cristian Cantero, el publicista “secreto” que ahora será el secretario particular de Samantha Smith. La alcaldesa tendrá vigilancia directa.
Le heredó a Samuel Ugalde, el jefe de la policía depuesto por sus malos resultados en materia de seguridad.
Es tan numerosa la lista de burócratas que pasaron de los gobiernos de navarro a los de Samantha, que es inevitable concebir que hay un poder detrás del trono.
Alejandro Navarro se apersonó al deslave ocurrido en el camino antiguo a Marfil, en incendios en callejones. Cuando la imagen de la presidenta municipal entra en crisis, él aparece para rescatarla.
Alejandro ha sido la sombra de Samantha, para mostrar sus dotes de caudillo. La sombra del caudillo, empero, es un lastre antes que una salvación. En su soberbia, “el padrino” no lo entiende. Samantha se enoja y tartamudea cuando le hacen entrever que hay una manipulación. Es el tema que no puede contestar porque su equipo de “asesores” (todo mundo sabe que es Cantero) no le mandan la respuesta “correcta” a su teléfono celular para que allá la lea a quien le pregunta.

