La presidenta municipal, Samantha Smith, se ha jactado de organizar actividades comerciales en la calle Subterránea disfrazadas de “eventos culturales” o “promoción de la ciudad”. Se trata de armar vulgares mercados de comida y bebida que dejan beneficios al sector empresarial ligado a su gobierno y al mismo municipio vía los correspondientes pagos. Los favores políticos y personales son tema aparte.
Esta vez un aguacero le frustró su plan de convertir por segunda ocasión a la peligrosa y pestilente calle Subterránea en “fan fest” mundialista.
Desde que armaron el llamado “Túnel de la muerte” (alusivo al día de muertos) se les advirtió sobre el riesgo de explosiones de tanques, incendios por cortos circuitos o en caso de pleito: es un lugar cerrado de complicado acceso y desalojo.
A lo anterior se sumó el riesgo de organizar actividades en él durante la temporada de lluvias. Jorge Cervantes, químico, experto en conservación de estructuras históricas y activista ambientalista, ilustró con datos técnicos al titular de la secretaría ejecutiva de la presidencia municipal los riesgos de utilizar el túnel para fines comerciales.
Otras voces, sin tener su formación, se sumaron a las observaciones basadas en lo que han vivido: la Subterránea se inunda cuando hay lluvias torrenciales.
Samantha Smith y los comerciantes respondieron con descalificaciones a través de vocerías financiadas con recursos públicos. El domingo al mediodía llovió fuerte, la calle se inundó y arrastró muebles y mercancías.
La alcaldesa no asumió su responsabilidad: a pesar de que ella se divirtió en la primera eventualidad realizada el día del juego entre México y Ecuador y que su marido prometió regalar dos mil cervezas, dijo que se trataba de una actividad privada y que lo sucedido era responsabilidad de los comerciantes.
El “técnico” del municipio, José Félix Pérez Ramírez, director de Protección Civil, afirmó en entrevista que sí se preveía que podría llover,pero no con la intensidad que se dio y que se actuó con rapidez cuando comenzó la inundación, retirando las tablas de triplay que se había colocado en las coladeras. Las fotos publicadas en redes digitales señalan que lo hicieron cuando había amainado la lluvia y ya no había corriente-
Haya sido una actividad de gobierno o de particulares, la administración municipal la autorizó.
Samantha declaró a los medios que las pérdidas fueron menores a dos mil pesos por afectado y que para que se recuperen se les apoyará con la realización de otro tianguis.
En cuanto a la participación de su esposo, dijo que “él no tuvo nada que ver, él es solo un ciudadano como muchos de los que estuvieron ahí, involucrados”.
No hubo desgracias humanas que lamentar y Samantha Smith se lavó las manos, pero con el agua puerca que corrió por la calle Subterránea.

